Esta ruta nos invita a descubrir los pequeños lagos formados en las inmediaciones de las Médulas. La primera parada obligada la hacemos en La Malladica, un montículo rojizo que nos recuerda la explotación aurífera. Continuamos paso firme hasta toparnos con uno de los antiguos canales tan sólo apreciable por la depresión artificial que se origina en el centro del valle y da lugar a la Laguna de Pinzais.

Camino adelante y a pocos metros encontraremos un lago artificial significativo por ser uno de los pocos que restan de la época romana con nenúfares perfectamente adaptados al entorno. Se trata del Lago Sumido. En su día cumplía la misma función que el resto de los lagos. Utilizado como lavadero, acabó siendo un canal de evacuación estéril. Si miramos con detenimiento podemos descubrir un alegre contraste de colores rojizos y verdes, que en verano se ve galardonado con bellos nenúfares.




 

Descubrir la explotación aurífera de las Médulas a través de sus galerías y miradores es una forma de disfrutar deleitándonos la vista. Partimos desde el pueblo de Médulas y a pocos metros nos encontramos con la senda que nos ha de conducir hasta La Cuevona. Caminamos un poco dejando la montaña a nuestra derecha para acercarnos hasta La Encantada. Estas dos cuevas son hitos turísticos donde poder encontrar información relevante sobre la explotación y miradores naturales del conjunto de las Médulas.

Nos acercamos al Mirador de Orellán para apreciar la parte alta de la Ruina Montium. Durante nuestro ascenso pasaremos por un antiguo canal de lavado que nos lleva hasta un bosque de castaño bravo. Una senda recorre los árboles hasta una pista de tierra. A nuestra izquierda encontraremos el mirador desde donde descubrimos el vaciado de lo que un día fuera el Monte Medulio.